Tú, que salvaste mi vida sin darte cuenta, te alejas como los dulces pétalos de cerezo. Desearía poder soñar un nuevo instante con el momento en el que se cruzaron nuestros caminos. Ver tras la máscara. Arrancarte una sonrisa. Quiero iluminar tus estancias con mil pequeñas velas, creando senderos que nos lleven un poco más allá de donde llegamos sin ellas.
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