Tú...sólo tú
Caía la tarde en el bosque. Aun lejos de las horas en las que las hadas abandonan los capullos de las flores, y montadas en luciérganas patrullan los caminos encantados. Perseguía una hoja en el río cuando escuché tus pasos. Ajeno a mi existencia corrías tras tus propios sueños. Quise hacerte mi presa... alimentando mi mirada de tus huellas, saboreando la premonición de mis dientes en tu cuello. En un juego del que sólo yo era consciente, bajamos de las montañas al valle embriagados de un ritual frenesí. Cuando te adentraste en el claro te alcanzó mi aroma... y me detuve por fin para observarte.
-Mi ciervo... en nuestro próximo encuentro reuniré el corage...
Y ambos desaparecimos en el viento.


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