miércoles, octubre 18, 2017

¿Y qué si duele?

Si duele relajaré mis músculos. No tiene sentido luchar contra la marea. Si duele es que tiene que doler... y de nada va a servir gritar o llorar. Si duele despolvaré mi mejor sonrisa para proteger a los que quiero de mi propio pesar.
Con el tiempo el dolor pasa a ser parte de tí mismo. Un compañero, como la muerte, que siempre está dispuesto a esperarte un poco más. A recordarte los excesos y los fallos, y al final, a obligarte a descansar.
¿Y qué si duele? No puedo retirar la mano del fuego, viviendo en medio de una casa en llamas. No puedo respirar cuando he decidido sumergirme en el fondo del océano. No puedo volar si te dejé mis alas.
¿Y qué si duele? Ahora ese dolor es lo que me hace seguir viva. Es lo que me quedó tras la tormenta. Quiero seguir el camino hasta el final, y sin ese dolor simplemente me haría a un lado y lloraría por todo lo que ya no existe. Mientras no encuentre de nuevo la felicidad ese dolor está bien. Ese dolor bastará.