lunes, diciembre 08, 2014

Lentamente, como los pétalos del cerezo donde te conocí, cae la arena del reloj de mis tiempos.


El cuadro ha crecido. Una nueva habitación. El salón. Lo que siempre había faltado. Llega cuando ya ha pasado la primavera y el otoño... y calienta el invierno en una habitación en penumbras. El principio siempre fue así. Necesito tus deseos para dar un toque de luz a esta nueva estancia. Soy una Atenea que se niega a morir. Esta nueva humanidad  me recuerda el principio de todo. Me ofreces una taza de té caliente. Mi caballero. Por fin otras manos con las que jugar en ese ovidado tablero de Go. El invierno siempre ha sido una caja de sorpresas... tras él la primavera con sus amores, los veranos de eternas promesas... y de nuevo el reloj esperando...