domingo, septiembre 08, 2013

Dalai

El nuevo Lama ha nacido muy lejos de su tierra. Tanto que la estrella que marcó su nacimiento se escapó de las manos de los monjes y los cazadores de imperios. Pero en sueños sigue viendo el mundo que dejó atrás. En sueños llora por aquellos que compartieron su lecho y su muerte, y en su día a día, tras la máscara de porcelana, se esconden las lágrimas que no consigue derramar: por el hombre y la mujer a los que amó y que ahora, tras tanto tiempo, vuelve a encontrar. Otras historias son ahora sus vidas. Otra cultura y educación nublan ahora sus mentes. El amor es capaz de superar la muerte... pero no todo lo demás. Ni siquiera el "océano de sabiduría" puede trascender a los cambios que conlleva el continuo círculo de la vida. Todo encaja, pero como el puzle de un loco, cada pieza se retuerce en una sórdida copia de una historia que busca un final.
La imagen de un pendiente sin pareja sería la solución al enigma. La pieza que falta.
-¿Por qué querrías algo que no puedes ponerte?
-Es el símbolo por el que podrían reconocerme. La tiene mi único amigo... se la entregué en el lecho de muerte... aunque ahora él también debe haber emprendido el viaje... Pero no estoy seguro de que quiera que me encuentren...
-¿Qué hay aquí que te ate? ¿Por qué no regresar?
-Amor verdadero.
-¿Ellos lo recuerdan?
-No, pero yo no deseo olvidar.