Mi maldición...
Atados
por una promesa. La lealtad de unos ángeles que no tienen elección carece de
valor. Hazme libre de las ataduras que queman mi piel. Mientras se tejían todos
me decíais que esto era la seguridad, pero sólo he encontrado incomodidad y
estrechez en este capullo ¿que me convertiré en mariposa? Ahora dudo de si realmente
no seré la comida de alguna enorme araña que hace de titiritero en esta fiesta
¿por qué tengo que ser yo la que está equivocada? Dame alguna prueba de que
todo no está en mi cabeza. El suelo se
agita bajo mis pies como gusanos girando unos sobre otros… la bilis sube
a mi garganta. Terror… o algo que se le parece. Estoy encerrada. Veo de nuevo
los capítulos de mi infancia repetirse. Veo a mi padre irse y decirme que no lo
eche de menos. Veo el teléfono sonar religiosamente los sábados para una
llamada que no dice nada en especial… y luego silencio. Yo sigo en mi mundo. El
arce ha crecido un par de metros más desde el último ritual. La civilización se
asienta alrededor… pero él sigue siendo el mismo antiguo y salvaje árbol. Con
una lágrima armo el arco. Esta noche debe de haber un sacrificio. La cuerda se
tensa y la flecha se dispara hacia mi reflejo en una gota de agua. Llueve. Y la
flecha nos mata a las dos. Mi reflejo golpea el suelo con el mismo sonido de mi
cuerpo… Igual ahora esta maldición dejará de perseguirme. Cierro los ojos.


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