lunes, marzo 25, 2013

I - El encuentro


Delante la biblioteca del aulario de Guajara

Sus rojos cabellos ondeaban al viento.  Más que esperarme parecía esculpida allí mismo. La vista perdida, pálida como la nieve. Éramos las dos únicas almas ahora, tan cerca ya de la semana santa, a las que se les ocurría ir a un templo del saber

-¿Puedes dejarme un poco de tu sangre?

-Antes de responder tengo dos preguntas… ¿cuánta? Y ¿cómo piensas extraerla?

Sacó un elaborado puñal del bolsillo, afilado como un bisturí y que casi podría pasar por un inofensivo abrecartas. Cogió mi mano.

-Apenas será un pinchazo

-¿De gratis? Tu orden no tenía un estricto canon…. Sobre estas cosas

-Por eso yo soy un poco forajida

-Y por eso yo he accedido a echarte una mano… aunque no estoy segura de si eso incluye mi sangre… auch.

Una gota carmesí. Estábamos jugando…  realmente esta escena se repetía tanto entre nosotras  que me extrañaba que aún quedara algo en mis venas. Las cicatrices no eran un problema. Tenía muchas… y de una forma peculiar, los cortes que ella me hacía, no solían dejar marcas… lo que igual tenía algo que ver con que las brujas estaban constantemente cortando cosas… y ya se sabe que la experiencia hace al maestro.

-¿Para qué me necesitas?