lunes, marzo 18, 2013

Me miras con cara de muñeca, mientras declaras tu total soberanía. Delicada elfa… arquera de mi reino. En tus blancas manos he depositado la esperanza. En tus labios he guardado mi pasión. Este corazón que ya no es mío te acompaña por propia convicción. Cazemos juntas  en los bosques de los cuentos, donde se esconde la entrada a otros reinos. Luchemos por el placer de hacer cantar nuestras espadas… y abandonémonos al caer el sol a nuestros más primitivos impulsos, mi piel contra tu piel, tus colmillos en mi garganta, mis uñas arañando tu espalda y tus manos asiendo mis caderas. Rodemos por el suelo intentando hacernos sólo una. Calentando nuestro lecho con furtivos jadeos. Finalmente descansemos, bajo la mirada de la luna reflejada en perlas de sudor, brillamos en la oscuridad de la noche.