Caja de música
Me duele el pecho... me duele sin más razón que haberte perdido
encerrada en la música de mi niñez se encuentran los recuerdos que decidí no tener presentes
porque todos y cada uno son tan intensos que en su conjunto me parten el alma
¿quién te ha dado permiso para regresar? ¿Por qué vuelvo a sentir cuando ya había cauterizado la herida?
Este corazón que ya no puede amar, al que ya no le quedan latidos para odiar... el que ha asumido la muerte como el fin último al suplicicio terrenal... se siente desbordado por una pena cuyos límites se escapan a su razón.
Quiero dormir ese sueño del que nadie vuelve a levantarse... quiero disfrutar de nuevo de la paz o la felicidad... estoy cansada de correr riesgos para tentar a la suerte a llevarme con ella.
Me duele... pero no quedan gritos en mi garganta para expresarme... no quedan tablas a las que quiera asirme para seguir a flote... no quedan estrellas en el cielo que puedan salvarme esta vez...
Mi nombre... me gustaría escuchar por última vez mi nombre de tus labios
encerrada en la música de mi niñez se encuentran los recuerdos que decidí no tener presentes
porque todos y cada uno son tan intensos que en su conjunto me parten el alma
¿quién te ha dado permiso para regresar? ¿Por qué vuelvo a sentir cuando ya había cauterizado la herida?
Este corazón que ya no puede amar, al que ya no le quedan latidos para odiar... el que ha asumido la muerte como el fin último al suplicicio terrenal... se siente desbordado por una pena cuyos límites se escapan a su razón.
Quiero dormir ese sueño del que nadie vuelve a levantarse... quiero disfrutar de nuevo de la paz o la felicidad... estoy cansada de correr riesgos para tentar a la suerte a llevarme con ella.
Me duele... pero no quedan gritos en mi garganta para expresarme... no quedan tablas a las que quiera asirme para seguir a flote... no quedan estrellas en el cielo que puedan salvarme esta vez...
Mi nombre... me gustaría escuchar por última vez mi nombre de tus labios


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