La mejor defensa de tesis es un ataque de tesis
Escribir, corregir, volver a escribir... practicar, eliminar mil y una erratas... descubrir que de tanto hacer lo mismo ya no nos queda voz y hasta hemos cogido muletillas. Practicar, seguir escribiendo... y un buen día... defender la tesis. No sé si lo haré bien o mal. No me siento más sabia que hace cinco años. He publicado artículos, viajado a otros países, mejorado mi idioma... pero en el fondo sigo siendo yo: la misma hoja trémula que suspira antes de abrir una puerta. Ya casi no me queda tiempo hasta mi último desafío... y la mejor defensa es un buen ataque.


