jueves, julio 27, 2017

La mejor defensa de tesis es un ataque de tesis

Escribir, corregir, volver a escribir... practicar, eliminar mil y una erratas... descubrir que de tanto hacer lo mismo ya no nos queda voz y hasta hemos cogido muletillas. Practicar, seguir escribiendo... y un buen día... defender la tesis. No sé si lo haré bien o mal. No me siento más sabia que hace cinco años. He publicado artículos, viajado a otros países, mejorado mi idioma... pero en el fondo sigo siendo yo: la misma hoja trémula que suspira antes de abrir una puerta. Ya casi no me queda tiempo hasta mi último desafío... y la mejor defensa es un buen ataque.

martes, julio 18, 2017

Si sólo fueras tú

La pluma se desliza abruptamente sobre las últimas hojas del volumen. Tengo tantas ganas de terminar como las tuve de comenzar hace ya cuatro años. En el último trazo casi hago de mi herramienta una cuchilla. Estoy cansada. He hecho retroceder al mundo. He subido un nuevo escalón hacia ninguna parte. Los finales son cansados... y tristes. Aparto el libro del que ahora soy parte y respiro. Toca sacudirse los años, olvidar los recuerdos que me desgarran el corazón y zurcir lo que queda con retales del alma. Recuerdo que había una historia... que de alguna manera me hacía seguir siempre adelante... de la que no guardo más que la reseña en la suela de los zapatos. Debería salir un poco... nadie va a regresar al fin y al cabo, y la casa ahora se siente fría y muerta.
El mar suele traer la calma. Recuerdo... un amor de ojos trigueños y olor a maresía y almendras ¿dónde te encuentras ahora Alegría? 

sábado, julio 15, 2017

En tus cuerdas

La tristeza de un violín... entre tus cuerdas soy libre de expresar
de tantas formas el pesar
jirones al viento de la capa que cubrió mi ser de la cruda realidad
soy descarnadamente yo
irreconocible entre las lágrimas que no soy capaz de alcanzar
a punto de despertar de un sueño para descubrir que agosté nuestro lugar.
Me duele
y sigo dormida
entre la música que ahoga el pensamiento
me duele... 

jueves, julio 13, 2017

Hoja de arce

El cielo y el suelo... y tú entre todos ellos. No consigo tocarte pero te siento. No consigo verte pero todo lo demás delata tu presencia. Me rodeas y recoges palabras que ya rondaban en mi mente hace tiempo. Me abrazas pero no estoy segura de si los abrazos son para mí. Sigo sintiendome una ladrona en un mundo ajeno. Los tomé sin remordimiento. Los guardé en esa parte del alma que habla de ti... y te devolví el abrazo, como hacen las hojas de arce y el viento.
Caimos mansamente, y al llegar al suelo la oscuridad del sueño nos hizo olvidar. Somos lo  que siempre fuimos: dos extraños que por un instante entendieron el mundo. Una  inocente paradoja. Diminutos detalles de un mundo que sigue adelante con y a pesar de nosotros.