Escuchando al corazón...
“Negros cuervos. Donde enterré la espada descubrí el corazón que había
estado latiendo por mí todo este tiempo. Deseo volar junto a vosotros… en busca
de la luz que descubra el color de mis alas. Soy un demonio hasta que se
demuestre lo contrario. Soy tu ángel mientras me permitas protegerte con mi
cuerpo… ¿cómo puedo describir el vacío que dejas cuando siento que el espacio
que nos separa se hace un poco más grande? Guardo las cicatrices de un pasado
como recuerdo de cómo has conseguido curar cada una de mis heridas… eres mi
suerte… una broma del destino que se niega a aceptar las consecuencias de sus
actos… ¿Recuerdas nuestra promesa? Sólo un día más… mi pequeña amante… la
guardiana de las puertas… siempre me esperas y siempre pospones nuestro
encuentro. Nuestro último vals fue sublime. Tú eres eterna. Yo no lo recuerdo.
Quiero olvidarme de que he existido. Descansar sin saber que
una vez fui encerrada en este cuerpo. Encontrarte entre las sombras del
universo y ser sólo ese reflejo en tu pupila… obligándote a cerrar los ojos con
un beso”

