sábado, febrero 09, 2013

En el bosque

¿es una pregunta trampa? Lo admito. Sé hacerlas. No tengo remordimientos por situar espejos en el camino, en mirar a través de las rendijas del bosque, no tengo pero... ¿para qué? Prefiero andar como los duendes, rodeada de hadas que alumbren las sendas, tamporileando con mis pies el camino y contorsionandome a la par que el sonido de una improvisada flauta. Lo admito. Podría ser la sombra de un escondido arce, pero ¿para qué? No veo en el cielo depredador alguno... y tampoco quería esconderme.