¿Suficiente?
Conformarse, tener suficiente ¿la felicidad está en el
camino? Siempre he buscado el amanecer más brillante, la montaña más verde, he
buscado Ōkeanós.
El fin de mi existencia está en los
cielos. Siento el destino tirar de las rojas cintas que atan mis muñecas. Hay
una sonrisa en cada acto, una lágrima en cada pérdida, un estremecimiento en cada
riesgo. La vida está en nuestras manos. Te he pedido la absoluta rendición,
sólo para luego abalanzarnos en la batalla que se presenta ante nosotros.
Florezcamos bañados del sudor de nuestros cuerpos y la sangre de nuestros
enemigos. Amigo mío. Mi confidente. Mi
amante. Alcemos un réquiem al viento por
las oportunidades perdidas al ganar esta guerra. Flor de Invierno, pequeño copo
de nieve… sumérgeme en este sueño llamado realidad, donde tus manos y las mías
se encuentran sin querer. Donde el calor de tu espalda me reconforta en la
lucha, sabiendo que serás mi escudo tanto como yo me ofrezco a ser el tuyo.
Siempre mi alma estará vagando entre las sacerdotisas del sol y la
luna. Siempre cruzará mi canto las nieblas del lago. Siempre te llevaré en mi
alma. Las puertas de Ávalon conservan la belleza de la amargura de un instante de
eterna muerte.
Te quiero.


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