Castañas y niebla.
Lo que necesito para llorar son tus lágrimas. Es tu serenidad el lecho donde nacerá de nuevo el arroyo de risas húmedas. Las próximas lágrimas que broten deberían ser de felicidad... luego ya veremos. Cuando el baile va llegando a su fin, las normas cinceladas en piedra caen con el resto de la muralla... el riachielo se torna caudaloso y traicionero... un árbol nunca cambia de sitio... pero un castaño desciende el río aferrado a las rocas. Ávalon permanece imperturbable entre las niebla, mientras en la tierra de los humanos crece el primer árbol mágico.


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