jueves, febrero 16, 2012

Huracán de primavera

Teminó un invierno muy largo, y comenzó como las gotas primeras de una templada primavera. Salí descalza, deslizando mis pies entre la joven hierba, dejando que acariciaran mi cara el agua y la brisa. Unos pétalos llegaron hasta mi, giraron... y volvieron a girar... envolviéndome su fragancia de vida... y me dejé llevar. Un pie siguió al otro, y poco a poco me perdí en esa danza. Llegaron las nubes, y con ellas el retumbar de la tormenta, compitiendo el batir de las aguas contra el suelo contra el latir del corazón... ya las ropas pegadas al cuerpo, la sonrisa en mis labios y despierta la salvaje que habito... cuando alcé la vista mis pies ya no tocaban el suelo, siendo el tornado de mi vida ahora sustento de mi propio cuerpo.