Viaje...
El sol deja paso a la noche y sus estrellas. El frio se
apodera de las calles y yo me encuentro de nuevo ante esa puerta. El hotel de
los mil terrores. Brillante y callado. Un lugar donde entras por propia
voluntad y que abandonas cuando has pagado un precio justo. He recorrido sus
pasillos uno a uno... eligiendo con cuidado los miedos a los que podía vencer,
y dejando en sus estancias las fobias que lastraban mi alma. Al acercarme se
abrió la puerta.
M-No te
esperábamos... pero siempre eres bienvenida.
La
muchacha que hacía de ama de llaves, recepcionista y, en general, de único
habitante perpetuo del hotel, me sonrió dulcemente mientras me invitaba a
entrar.
Z-Creo
que ya somos casi amigas...
M-Somos
mucho más que eso.
Z-Lo
sé... ya conozco este sitio casi tan bien como a mí misma, y por ende, tú me
conoces mejor que nadie.
M-¿Necesitas
una habitación?
Z-Hoy te
necesito a ti.
Sonreí y
sonrió. Le tendí la mano y la tomó con la seguridad de quien ha caminado cien
veces por un sendero, y juntas comenzamos a bailar en un vals de corazones
inquietos.
M-¿Añorabas
nuestro último baile?
Z-Desde el
instante en que soltamos nuestras manos.
Y ella
se convirtió en una niña, y se sonrojó, y envejeció hasta convertirse en la
mujer más vieja de la tierra, y se apoyó en mi hombro susurrando:
M-Pero
sigue sin ser tu hora.
Y volvió
a ser la irresistible joven a la que me costaba seguir el ritmo
Z-Y
seguiré esperando el momento justo en el que puedas ser toda tú en un instante,
y recojas mi alma con un beso... pero quería pedirte un favor...
Sus pies
pararon y la curiosidad se grabó en su rostro, como un gato que ve por primera
vez un ovillo de lana.
Z-He
conocido a Hades... y quiero volver a verlo.
M-¿Bajar
a los infiernos?
Z-Y
desentrañar sus secretos si hace falta, para atravesar el laberinto que conduce
hasta su alma
M-¿Y si
te pierdes?¿Y si no puedes regresar?
Z-Soy
obstinada, temeraria y tengo mucha suerte... en el peor de los casos volveré a
verte sin haberlo hallado. Eres la única que siempre me ha amado, la que espera
mi regreso... soy consciente de tu existencia en todo aquello que me rodea, y desde
que te conocí nunca he vuelto a temer la soledad.
M-Nadie
más mira a la muerte con esos ojos...
Z-Puede
que nadie haya pasado el tiempo suficiente a su lado para conocerla de veras.
Apoyé mi
mejilla en su mejilla, y sentí su aterciopelada piel, cálida como el sol en
primavera.
Z-¿Me ayudarás?
Respiró
hondo y se apartó lo suficiente para mirarme a los ojos.
M-¿Y si
cuando lo encuentres no te quiere?
Z-No
tendré que preocuparme por los "y si" el resto de mi vida
M-Eres
incorregible.
Z-Y creo
que eso es lo que te gusta de mí.
Sus
labios rozaron mis labios... apenas un instante. El mundo colapsó para
expandirse de nuevo. La tierra bajo mis pies exhalaba volutas de niebla gris...
no había nada... sólo tú... encadenado a un mar de rocas que respiraba... Un
coloso dormido en el borde del fin del mundo.
Z-Hades...
Aún se
veían en tu cuerpo las cicatrices del día que nos conocimos... abriste los
ojos, pero tu mirada se perdió mucho más allá de mí. Me senté a tu lado y
comencé a hablar:


