Tintineo
Él siempre fue muy sabio... y yo muy impulsiva. Ese es un buen resumen de mi
vida. Yo sintiendo, componiendo, estudiando... tomando en un trago y con prisas
los placeres y pesares... y él palmeándome la espalda para que no me
atragantase... mi primer amor... mis palabras no pueden describir los días en
los que mi mirada se perdía en tu mirada, siendo tú mi cosmos y yo tu caos.
El equilibrio lo rompió una brisa de verano, una brizna de hierba, un copo de nieve... algo tan sutil que el resto del mundo no habría reparado en ello... una idea. Lo vimos venir, le abrimos la puerta y juramos que el temporal pasaría de largo, pero no siempre se pueden cumplir las promesas. Cuando las velas rotas ondeaban al viento y yacía astillado sobre cubierta el palo mayor, rompimos el cabo del ancla y nos arrastró la tormenta.
Cuando te perdí, dejé atrás demasiadas cosas...
El tintineo de un cascabel me trae recuerdos...de las alas con las que conquistamos el cielo...de los versos que suspiraban tus labios... de tus dedos entrelazando mis dedos...
Y cuando más duelen las cicatrices antiguas, recuerdo, ese primer titubeo. Siempre tuviste razón... tu mano soltando mi mano... siempre fuiste muy sabio... y yo gritándole al viento... siempre muy impulsiva...rocas royendo madera y el maelstrom limpiando la mesa.
Odio que siempre tuvieses razón. Y odio que eligieses que fuese yo quien pudiese seguir pensando en ello.
El equilibrio lo rompió una brisa de verano, una brizna de hierba, un copo de nieve... algo tan sutil que el resto del mundo no habría reparado en ello... una idea. Lo vimos venir, le abrimos la puerta y juramos que el temporal pasaría de largo, pero no siempre se pueden cumplir las promesas. Cuando las velas rotas ondeaban al viento y yacía astillado sobre cubierta el palo mayor, rompimos el cabo del ancla y nos arrastró la tormenta.
Cuando te perdí, dejé atrás demasiadas cosas...
El tintineo de un cascabel me trae recuerdos...de las alas con las que conquistamos el cielo...de los versos que suspiraban tus labios... de tus dedos entrelazando mis dedos...
Y cuando más duelen las cicatrices antiguas, recuerdo, ese primer titubeo. Siempre tuviste razón... tu mano soltando mi mano... siempre fuiste muy sabio... y yo gritándole al viento... siempre muy impulsiva...rocas royendo madera y el maelstrom limpiando la mesa.
Odio que siempre tuvieses razón. Y odio que eligieses que fuese yo quien pudiese seguir pensando en ello.


