miércoles, noviembre 16, 2016

Consciencia

Cuando tropezamos por segunda vez con una piedra es normal preguntarnos si andamos en círculos. Últimamente la vida no hace más que enseñarme la piedras con las que ya he tropezado, y las que, sin llegar a tropezarme se cruzan una y otra vez en mi camino.
-Parece que estás enamorada
Puede que tengan razón. Hacía tiempo que no sonreía así. Estoy tan sola como siempre. Tan en mi mundo como siempre... tan perdida como siempre... aunque comienzo a hacer pequeños cambios. Ya veo venir la piedra. Sigo tropezando... pero es un comienzo. Me río de mi misma justo antes de hacerme daño por enésima vez.
-¿Qué quieres?
Esa siempre ha sido la cuestión. Saber qué quiero y lo que estoy dispuesta a sacrificar por ello. Me cuesta ser sincera conmigo misma. Me cuesta aplicarme mis propios consejos...
-Quiero sentir que estoy entre las prioridades y no que soy un añadido de una larga lista. Una llamada los domingos porque "toca". Una visita el último finde de cada mes porque lo estipula una absurda ley mientras alguien se pierde la melodía de mi vida.
-Quiero dejar de ver monstruos en las calles... no... no es eso... quiero que deje de haberlos. No verlos no me va a hacer sentir mejor. 
-Quiero dejar de sentirme mal por querer añadir a alguien en mi vida. Quiero dejar de sentir que hago algo malo cuando invito a alguien al bosque.
Una parte de mi sabe lo que quiere... incluso sabe cómo no conseguirlo.