Mi mundo
He terminado el cuadro... me ha llevado casi 30 años de mi vida... pero por fin todo encaja. Me ha dado algunas sorpresas... cuando pintas, cuando escribes... siempre es así. Pensaba que el cuadro hablaba sobre aquello que me rodeaba, sobre cómo conseguir que todo aquello que amaba se quedara en mi vida... y ahora que puedo ver el bosque en lugar de cada uno de los árboles, he descubierto que no. Mi cuadro habla sobre mí... sobre mis sentimientos, mis deseos, mis esperanzas... sobre lo que me hace feliz. Mi cuadro es como yo: una amalgama de momentos y sonrisas. Una mirada recurrente al pasado y una furtiva al futuro. Es un cuadro que seguramente da dolor de cabeza si lo miras mucho, pero que resulta agradable si lo vives en lugar de analizarlo. Me ha sorprendido la cantidad de espacio que tiene... muchas veces me he sentido encerrada en mi mundo... y resulta que sólo veía una de las muchas posibilidades que me brindaba. Estaba perdida en su interior... había olvidado mi nombre... yo la de los mil nombres... en parte porque sentía que esos nombres no me pertenecían. No se puede decir que he muerto... guardo ese privilegio para un apoteósico final... pero sí he renacido. Me siento nueva. Tengo una dirección hacia la que dirigir mi vida. Tengo una sonrisa que sólo depende de mí... y guardo en mi memoria todos los tesoros que me han dado estos años. Todos los nombres que ahora sí siento mios. Todas las vivencias de las que me siento orgullosa y que me han ayudado a llegar a este punto. Soy.
Gracias a todos por acompañarme en esta aventura.
Gracias a todos por acompañarme en esta aventura.

